Vida y pasatiempos de Śrīla Jagannātha dāsa Bābājī

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gaurāvīrbhāva-bhūmes tva

nirdetā saj-jana-priya

vaiṣṇava-sarvābauma

srī-jagannāthāya te nama

“Ofrezco mis respetuosas reverencias a Śrīla Jagannātha dāsa Bābājī, quien es respetado por toda la comunidad vaiṣṇava y quien ha descubierto el lugar donde apareció el Señor Caitanya Mahāprabhu”.

Om Viṣṇupada Śrī Śrīmad Jagannātha dāsa Bābājī Mahārāja apareció en este mundo alrededor de 1750, en un pueblito lejano en la subdivisión de Tangail, en el distrito de Mayaman Singh, que ahora es conocido como Bangladesh. Pertenecía a una familia muy aristocrática.

El gauḍīya-vedantācārya Śrīla Baladeva Vidyābhūsana tuvo un discípulo llamado Uddhava dāsa Bābājī, cuyo discípulo iniciado se llamó Madhusūdana dāsa Bābājī. Jagannātha dāsa Bābājī aceptó iniciación bābājī de Madhusūdana dāsa Bābājī Mahārāja. De acuerdo al Gauḍīya-vaiṣṇava-jīvana, el dīkā-guru de Jagannātha dāsa Bābājī fue Jagadānanda Gosvāmī, de Śrīṇgara-vaṭa (Vṛndāvana), cuyo veśa-guru fue Kṛṣṇa dāsa Bābājī, de fama en la localidad de Govardhana.

Jagannātha dāsa Bābājī realizó bhajana en Vraja-maṇḍala por muchos años. Era famoso en toda la región como un siddha-bābā (un alma perfectamente realizada). A veces cantaba continuamente durante tres días y tres noches sin siquiera dormir, y por lo tanto también ayunaba. Después de completar su voto, rompía el ayuno con arroz plano y yogurt.

En el año 1880, Śrīla Bhaktivinoda hākura visitó los pies de loto de Bābājī Mahārāja en Vṛndāvana y obtuvo muchas instrucciones valiosas de él. Ese mismo año, el paramahaṁsa bābājī fue al distrito de Burdwan, permaneciendo en la localidad de Amalajoda. Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura fue a ese lugar con el pretexto de ver algunos asuntos del gobierno, y de esta manera obtuvo la asociación de Jagannātha dāsa Bābājī por segunda vez. El babaji estaba encantado por el entusiasmo de Bhaktivinoda hākura en predicar las glorias del santo nombre de Kṛṣṇa. Más adelante, Jagannātha dāsa Bābājī estuvo en Burdwan durante once días y realizó un kīrtana ininterrumpido (cantando y discutiendo las Escrituras) día y noche, Śrīla Bhaktivinoda hākura estableció un prapanna-āśrama (un monasterio para rendirse a Kṛṣṇa) en la localidad de Amalajoda.

En el año 1893, Jagannātha dāsa Bābājī estaba residiendo en Kuliyā, Navadvīpa, y fue a visitar Surabhi-kuñja, la residencia de hākura Bhaktivinoda. Todo el bosque estaba electrificado debido a su llegada y parecía especialmente hermoso. Luego, junto con sus seguidores fue a Māyāpura y visitó muchos lugares sagrados como el Yogapītha (el lugar de nacimiento del Señor Caitanya) y Śrīvasa-angana (el lugar donde comenzó el movimiento de sankīrtana). Cuando llegó al Yogapiṭha, el cual había sido descubierto por Bhaktivinoda Ṭhākura, empezó a bailar en éxtasis, aunque era muy anciano en ese entonces y estaba incapacitado de caminar. De esa manera, él estableció la autenticidad del lugar más allá de cualquier duda. Estuvo algún tiempo en el Yogapitha en asociación con Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura, y milagrosamente curó a uno de los hijos del Ṭhākura de una enfermedad en la piel simplemente diciéndole que se revolcara en el polvo del lugar de la aparición del Señor.

Él pasó la mayoría del tiempo cantando el Santo Nombre en la orillas del Ganges, en Kuliyā. Allí se pueden ver todavía su bhajana-kuira y su samādhi. Un día le solicitó a Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura que construyese una galería, a fin de refugiar a los devotos que venían a verlo, lo cual el Ṭhākura hizo inmediatamente.

Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura era bien versado en astronomía desde la edad de doce años. Sabiendo de esto, Bābājī Mahārāja lo llamó un día y le instruyó que hiciese un calendario vaiṣṇava el cual debería incluir los días de aparición y desaparición de todos los asociados del Śrī Caitanya Mahāprabhu y Viṣṇupriyā Ṭhākurāṇī. De esa manera, Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura hizo los cálculos necesarios y empezó la publicación del Śrī Navadvīpa-pañcika.

La vida y alma de Jagannātha dāsa Bābājī era el canto del santo nombre y ejecutar servicio a los vaiṣṇavas. El vivió en este mundo por 147 años (de acuerdo al Gaura-pariada-caritāvalīy predicó el santo nombre de Śrī Caitanya Mahāprabhu. Aunque estaba prácti­camente doblado en su vejez, aun así en los momentos del kīrtana, su cuerpo se expandía y se paraba, y parecía como una réplica de la figura danzante de Śrī Caitanya Mahāprabhu.

Su discípulo favorito fue Bhāgavata dāsa Bābājī, quien había aceptado iniciación  bābājī de él. Gaura-kiśora dāsa Bābājī tomó iniciación bābājī de Śrīla Bhāgavata dāsa Bābājī Mahārāja. Gaurahari dāsa Bābājī, Rāmahāri dāsa Bābājī y Nityānanda dāsa Bābājī, fueron discípulos de Jagannātha dāsa Bābājī, quien permanecía en Barṣāṇa en Vraja-maṇḍala. Otro discípulo, llamado Kṛṣṇa dāsa Bābājī, era de Kadamakhaṇḍi. El discípulo y sirviente personal de Śrīla Jagannātha dāsa Bābājī Mahārāja, Śrī Bihārī dāsa, era muy contundente y poderoso. Debido a la avanzada edad de Bābājī Mahārāja, aparentemente él no podía caminar, Śrī Bihārī solía cargarlo sobre sus hombros en una canasta de bambú, dondequiera que él solía ir. Una vez, mientras estaba viajando de esa manera, un hombre rico le dio una rupia, la cual fue entregada al sirviente de Bābājī Mahārāja, Bihārī. Después de estar viajando por algunos kilómetros, Śrīla Bābājī Mahārāja hizo que su sirviente devolviera al donante su rupia. Él le dijo al hombre, “Entiendo que tienes una buena cantidad de dinero. Yo no puedo tolerar el peso de una rupia, y no me explico como tú puedes tolerar el peso de tantas rupias”. Bābājī Mahārāja a veces aceptaba donaciones para rendir servicio a los vaiṣṇavas, pero en esta ocasión instintivamente exhibió su desapego, mostrando cómo uno debe estar alerta en aceptar caridad de hombres de clase adinerada.

Inspirados por Bihārī dāsa, los pobladores de Sūrya-kuṇḍa construyeron un cuarto y un pequeño templo para Śrīla Jagannātha dāsa Bābājī Mahārāja. El siddha-bābā le pidió a Bihārī dāsa que instalara una Deidad en el templo. Al recibir esta orden, Bihārī se fue al pueblo de Sonaruddi, el cual estaba a ocho millas de Katoa. Él le pidió al terrateniente local que le diera una Deidad. De esta manera, él recibió la Deidad de Gaura-Nitāī. Luego fue a Calcutta y colectó donaciones, alcanzando totalizar 5.000 rupias de Śrīnath Rai. Luego regresó a Sūrya-kuṇḍa. Con gran pompa y festividad, las Deidades de Śrī Śrī Gaura-Nitāī fueron instalados en el templo, donde Ellos brillaban como el oro. Poco después de esto, una noche una banda de ladrones atentaron contra el templo e intentaron llevarse las Deidades, pensando que eran de oro. Sin embargo, no tuvieron éxito en su intento de robarse a los Señores Dorados, y cayeron completamente exhaustos en el templo. Al fin escaparon sin alcanzar su meta, justo antes del amanecer. Este incidente perturbó grandemente a Bābājī Mahārāja, que le dijo a Bihārī dāsa que donara las Deidades a algún devoto en Vṛndāvana. Bihārī dāsa fue al pueblo de Vṛndāvana, y presentó las Deidades a un gosvāmī de origen bengalí. Estas Deidades todavía están siendo adoradas en el templo de Dhobigti de Gopalbagh y son conocidas con el nombre de Sonar Gaura, es decir el Gaura Dorado.

Algunos días después de este incidente, Śrīla Bābājī Mahārāja dijo a Bihārī dāsa, “No puedo vivir sin Deidades. Trae otras Deidades de cualquier lugar donde Las puedas encon­trar”. Escuchando esta orden de su guru-mahārāja, Bihārī se fue al Rādhā-kuṇḍa, y se en­contró con Śrī Dhenu dāsa Bābājī, de Mathura. Ahí en el Rādhā-kuṇḍa, en una pila de forraje que había sido reunida para alimentar a las vacas, descubrieron una Deidad de Saḍ-bhuja, la forma de seis brazos del Señor Rāmacandra, Señor Kṛṣṇacandra y el Señor Caitanya Mahāprabhu combinados. Ahora Bihārī dāsa tenía una Deidad apropiadamente pintada en Vṛndāvana, así que regresó a Surya-kuṇḍa con gran entusiasmo. La hermosa forma del Señor fue instalada de acuerdo a las ordenanzas de las Escrituras, y Śrīla Bābājī Mahārāja La adoró él mismo por diez años.

Al término de una década, Śrīla Jagannātha dāsa Bābājī Mahārāja fue inspirado a irse a Navadvīpa, y le pidió a Bihārī dāsa que entregase la Deidad a alguien en Vṛndāvana. Bihārī dāsa se fue a Vṛndāvana, y dio la Deidad a un sacerdote del Gopāla-guru-āśrama, quien era conocido como Śrī Narottama dāsa Bābājī. El Señor en Su forma de seis brazos ha sido adorado hasta el día de hoy en el templo de Saḍ-bhuja, situado cerca de Nidhuvana.

Bihārī entonces llevó a su guru-mahārāja sobre sus hombros a la estación de trenes de Mathurā, y abordaron el tren hacia Navadvīpa. Cuando llegaron a la estación Memri en Bardhawan, un oficial británico del ferrocarril quedó tan impresionado por la simplicidad y naturaleza bienaventurada de Śrīla Bābājī Mahārāja, que los ayudó de muchas maneras. Los acomodó bien en el tren, luego alquiló una carreta y los llevó en presencia de una alma pura llamada Śrī Bhagavan dāsa Bābājī, quien vivía en Ambikā-Kalna en Bengal. Esta gran alma estaba complacida extremadamente al ver a Śrīla Jagannātha dāsa Bābājī Mahārāja, y en un estado de exaltación trascendental, exclamó, “¡Oh, mi amigo ha venido!”. De esta manera él abrazó a Śrīla Jagannātha dāsa Bābājī. Ambos cayeron en el piso en un estado de profundo éxtasis trascendental y perdieron el conocimiento, sumergiéndose en un trance espiritual impenetrable. Permanecieron inmóviles, encerrados en su abrazo de amistad amorosa, desde las diez de la mañana hasta las once de la noche. Los sirvientes de los dos siddha-bābās empezaron a sentirse inquietos y Śrī Viṣṇudāsa, el sirviente de Śrī Bhagavān dāsa Bābājī Mahārāja, le pidió a Śrī Bihārī dāsa que hiciese algo para regresarlos a su conciencia externa. Bihārī dāsa empezó a masajear el pecho de su guru y empezó a cantar el mahā-mantra —y así ambos siddha-bābās regresaron a su conciencia externa y luego se levantaron. Śrīla Jagannātha dāsa Bābājī no había comido ni bebido durante su viaje de tres días, y el prasāda fue arreglado a la medianoche para que rompiese su ayuno. Seguidamente se fueron a dormir.

Después de permanecer en Kalna por diez días, Jagannātha dāsa Prabhu decidió conti­nuar su viaje a Navadvīpa en una carreta. Bhagavān dāsa Bābājī solamente tenía dieciocho rupias en su poder, pero insistió en dárselas a Jagannātha dāsa Bābājī para su viaje, lo cual él aceptó felizmente. En el viaje, Bihārī le preguntó si se quedarían en Navadvīpa, y le sugirió alojarse en un āśrama grande y popular llamado Bada-akhara. Śrīla Bābājī Mahārāja respon­dió, “No, no nos vamos a alojar en ningún āśrama. Vamos a quedarnos bajo algún árbol”. Y así permanecieron bajo un árbol por algún tiempo, pero luego un devoto llamado Śrī Mādhava Datta compró el terreno adyacente al árbol, y lo donó al bābājī. Un año después, Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura construyó dos pequeñas cabañas para él. Un terrateniente famoso llamado Rājarṣi Śrī Vanamāli Rāi, construyó tres cabañas más y un muro que rodeaba todo el terreno. Una anciana muy rica hizo construir un pozo para beber agua. El bābājī permaneció en Kuliyā por treinta y dos años. De acuerdo al Gauiya-vaiṣṇava-jīvana él vivió hasta la edad de 147 años, después de lo cual entró a los pasatiempos del Señor.

El solía seguir estricta y regularmente los votos de caturmāsya (los cuatro meses de la estación lluviosa). Durante el primer mes, comía solamente cuatro bananos cada día. En el segundo mes, solamente tomaba guayabas. En el tercer mes, bebía solamente un poco de leche batida cada día. Y durante el cuarto mes consumía solamente las flores del árbol de banano.

Una vez fue a Rishikesh para purificar su canto, y allí ejecutó la práctica purificadera llamada puracaraa. Esta penitencia tenía que ser realizada con extrema rigidez. Él solía bañarse a las tres de la mañana y cantar encerrado en un cuarto hasta la salida del sol, sin hablar ni comer. Para completar el voto apropiadamente, se debe tomar un baño después de cada llamado de la naturaleza y después de pasar aire. Una vez, después de observar este régimen durante dos meses, le habló inadvertidamente a Bihārī dāsa. Entonces empezó nuevamente todo el proceso, y su voto (que podría haber sido completado en tres meses) fue cumplido en nueve. Luego de eso dijo que si uno quería tener el darśana del Señor Kṛṣṇa como Śrī Caitanya Mahaprabhu, debería realizar puracaraa de esta manera.

Bābājī Mahārāja una vez aceptó un poco de pan de una persona que pertenecía a la casta de barrenderos en Vṛndāvana. Esta acción fue muy criticada por la comunidad vaiṣṇava local. Muchas personas se le acercaron y le retaron a que explicase esta acción. El respondió, “¿Ustedes saben quiénes son estos barrenderos? Antes de aparecer en Vraja-dhāma, el Señor Kṛṣṇa pidió a 88.000 sabios que tomaran su nacimiento ahí, y ellos nacieron en familias de clase baja. Los devotos residen en Vrajadhāma simplemente para obtener la oportunidad de untar sus cuerpos con su polvo, y abandonar sus cuerpos ahí. Estos barrenderos están siempre sirviendo al polvo de Vṛndāvana. Por lo tanto, yo me he dirigido a ellos como sirviente de Vraja-dhāma y veo que no son diferentes de cualquier otro vaiṣṇava”. Después de este incidente, el bābājī decidió cantar en un sitio privado, y se fue a un lugar llamado Pesi Kadamba-khaṇḍi, el cual estaba a muchos kilómetros lejos de cualquier pueblo, cerca de Khaṇḍīrvāna, que es uno de los doce bosques de Vraja. Él y Bihārī pasaron el śami y ekādaśī ahí, ayunando completamente. En la mañana del dvādaśī, Bihārī empezó a pensar que Śrīla Bābājī Mahārāja había venido a un lugar donde no había nada para comer, y que el ayuno de ekādaśī no sería roto apropiadamente tomando prasáda hecho de granos. Sin embargo, el bābājī ordenó a Bihārī que cantase el mahā-mantra fuertemente acompañado de kāratālas, y antes del medio día, un vrajavāsī vino y les dejó granos para que preparasen prasāda. A partir de ese día les fueron traídas grandes cantidades de leche.

Dondequiera que iban, milagrosamente encontraban prasāda para ellos. Una vez, en Navadvipa, sucedió una situación similar en la estación lluviosa. Toda la ciudad estaba inundada con el agua del Ganges, y continuó lloviendo pesadamente por una semana. Nadie podía salir a ningún lugar. De repente, cuatro personas aparecieron en un pequeño bote, y donaron a Bābājī Mahārāja veinte kilogramos de arroz plano, yogurt y sandeśa.

Mientras vivía en Navadvīpa, se volvió objeto de gran afecto y clamor. En una ocasión, el renombrado terrateniente Śrīnāth Rāi y muchos miembros de su familia fueron a tener una audiencia con esta persona santa y famosa. No reconociéndolo, ellos le preguntaron si sabía donde vivía el famoso siddha bābā. Śrīla Bābājī Mahārāja respondió, “Aquí no conozco a nadie que sea un siddha bābā. Yo vivo aquí, pero yo soy una entidad viviente simple y ordinaria como cualquiera de ustedes”. Entonces los Rāis entendieron que en realidad se estaban dirigiendo a Śrīla Bābājī Mahārāja, quien estaba completamente libre de cualquier deseo de reconocimiento o fama. Sin embargo, ellos humildemente le pidieron que les mostrara un milagro. Perturbado por esto, el bābājī declaró, “Yo no sé cómo realizar milagros”. Entonces levantó un palo y empezó a golpear sobre el piso, aparentemente fuera de sí. El terrateniente, temeroso de haber cometido alguna ofensa, le pidió al bābājī que no se enojara con ellos por haberle hecho un pedido que no le resultaba placentero.

Śrīla Jagannātha dāsa Bābājī respondió, “No estoy molesto con ustedes, simplemente estaba castigando un chivo que estaba comiendo una planta de tulasī que se encuentra en la cabaña de Śrīla Lokanatha Gosvami en el Rādhā-kunda”.

Los Rāis quedaron muy sorprendidos al escuchar esto, entonces por curiosidad, y para probar la veracidad de lo que había dicho, inmediatamente enviaron un telegrama al Rādhā-kunda. La respuesta llegó al día siguiente, y confirmó que un chivo había entrado a la cabaña de Śrīla Lokanātha Gosvāmī, y había dañado una planta de tulasī. Este incidente convenció a muchas personas que dudaban de la perfección del bābājīEllos regresaron a verlo y cayeron a sus pies para ofrecerle reverencias. Los devotos perfectos del Señor, estando desinteresados en el universo material, nunca desean hacer una exhibición de poderes o milagros. Sin embargo, para incrementar la fe de las criaturas mundanas y para su edificación a veces son inspirados por el Señor en su corazón y realizan algunos actos supramundanos.

Una vez, mientras residía en Navadvīpa, Śrī Bihārī dāsa se enfermó seriamente. Estaba sufriendo una fiebre severa que lo hacía delirar, y periódicamente colapsaba y perdía la conciencia. Un médico experto fue traído desde Calcutta y declaró que la enfermedad estaba demasiado avanzada para que respondiera al tratamiento. Predijo que Bihārī expiraría antes del amanecer. Śrīla Jagannātha dāsa Bābājī Mahārāja entonces se sentó al lado de su querido sirviente, y puso una hoja de tulasī santificada en su boca, y empezó a cantar el mahā-mantra Hare Kṛṣṇa. En una hora y media, Bihārī estaba curado. Se levantó de su cama y se fue a la cocina a preparar prasāda, sabiendo que Śrīla Bābājī Mahārāja había ayunado durante la enfermedad de su sirviente, y que no comía nada que no fuese preparado por él.

Śrīla Jagannātha dāsa Bābājī solía decir que el mejor momento para cantar era desde las tres de la mañana hasta las siete, y nuevamente, desde la puesta del sol hasta las once de la noche. Él declaró que ningún devoto serio debería dormir durante estas horas, ya que en ese lapso de tiempo el Señor Śiva viene a inspeccionar a los devotos de su guru, el Señor Kṛṣṇa.

Aunque el bābājī no podía caminar apropiadamente durante sus últimos años, aun así bailaba entusiasmado durante la ejecución de sakīrtana. Su cuerpo se expandía mientras danzaba. Hasta los últimos días de su vida ofrecía mil reverencias a su Deidad Giridhārī. A él no le gustaba la idea de dejar algún prasāda en su plato, y si pensaba que alguien iba a comer sus remanentes, consumía hasta la última pizca, inclusive si el plato era hecho de una hoja para prevenirlo.

Śrī Bihārī dāsa era iletrado, ni siquiera sabía el alfabeto. Un día Śrīla Bābājī Mahārāja le pidió que le leyera el Śrī Caitanya-caritāmta. Cuando Bihārī le recordó a su guru-mahārāja de su ignorancia, el bābājī le pidió que simplemente mirase el libro por un tiempo, y que entonces empezase a cantar sus versos. Luego de unos minutos, Bihārī dāsa empezó a recitar los pasatiempos del Señor Caitanya de las páginas del Śrī Caicanya-caritāmta.

Cada vez que él iba a Calcutta, se hospedaba en la casa de Bhaktivinoda Ṭhākura en Maniktala Street. Muchos devotos trataron de llevárselo a sus hogares para darle prasāda, pero él nunca aceptó sus invitaciones. Él donó una govardhana-śilā a Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura, quien La adoró en su Bhakti Bhavan.

La visión de Śrīla Bābājī Mahārāja disminuyó debido a la vejez, y las personas que venían a verlo solían ofrecerle donaciones. Śrī Bihārī dāsa guardaba las contribuciones en un pote de barro vacío. Un día, Bābājī Mahārāja le ordenó: “Bihārī, dame todas las donaciones que has recibido”. Bihārī a veces separaba algo del dinero para las necesidades del Bābājī Mahārāja. Pero Jagannātha dāsa Bābājī inmediatamente sacaba la cuenta exacta y sabía lo que faltaba y le pedía que lo devolviera; Bihārī se reía, e inmediatamente se quejaba. Bābājī Mahārāja solía gastar su colecta de acuerdo a sus propios trascendentales deseos. Una vez compró rasagullās por un valor de 200 rupias para las vacas de Navadvīpa-dhāma —y en esos días era una enorme cantidad de bolitas dulces.

En otra ocasión, una perra parió cinco perritos en las orillas del Ganges, cerca del bhajana-kuira de Bābājī Mahārāja. Cuando el sabio se sentó a tomar prasāda, los perros se sentaron alrededor de su plato. Bihārī trató de mover a los perritos, pero Bābājī Mahārāja le dijo, “Saca mi plato”. Esto molestó a Bihārī, que exclamó: “¡Estos perros!”. Bābājī Mahārāja le dijo fuertemente: “¡Ellos son los perros del dhāma!”.

Muchas personas solían acercarse a Bābājī Mahārāja, y le rogaban ser iniciadas por él, pero generalmente no las aceptaba. Sin embargo les pedía que rindieran alguna clase de servicio. La mayoría de ellos se iban, por la presión de ser ocupados fuertemente por él. Un caballero en particular, Śrī Gaura Hari dāsa, vino para pedirle iniciación, pero Bābājī Mahārāja rehusó aceptarlo. Debido a eso, Gaura Hari ayunó tres días frente a la cabaña del paramahasa. Finalmente, Bābājī Mahārāja le otorgó su misericordia, y le dio iniciación bābājī.

Una vez le dijo a un recitador profesional del Śrīmad-Bhāgavatam, “su conferencia sobre el Bhāgavatam es lo mismo que el negocio de una prostituta. Aquellos que recitan el Bhāgavatam como un negocio, son ofensivos del santo nombre; uno no debería escuchar a estas personas. Si alguien los escucha, simplemente se va a degradar”. Este caballero cesó inmediatamente de dar sus conferencias y se volvió un gran devoto, viviendo una existencia humilde en Vṛndāvana.

Śrīla Jagannātha dāsa Bābājī solía permanecer seis meses en Vraja y seis meses en Navadvīpa-dhāma. De acuerdo al Gauiya-vaiṣṇava-jīvana, a la edad avanzada de 146 años, cuando estaba por viajar a Navadvipa desde el Radha-kuṇḍa, muchos vrajavāsis y otros vaiṣṇavas le fueron a preguntar porqué estaba abandonando el Vraja-dhama a esa edad tan avanzada. De una manera muy humilde, y en un humor trascendentalmente deprimido, él respondió: “Todos ustedes pueden permanecer aquí en Vraja-dhāma debido a que son todos vaiṣṇavas puros. Yo soy muy ofensivo, por lo tanto es mejor que me vaya a Navadvīpa. Sus Señorías Śrī Śrī Gaura-Nitāī no toman en cuenta las ofensas de uno, ya que Ellos han aparecido para liberar a todos los ofensores, pero aquí en Vraja-dhāma las ofensas son to­madas en cuenta, y las reacciones son estrictamente ejecutadas”. Este fue su último viaje a Navadvīpa-dhāma. Pocos meses después de su llegada, el primer día de la luna nueva, en el mes de Phalguna, la quincena antes del aniversario de la aparición del Señor Caitanya, entró a los pasatiempos eternos del Señor.

Śrīla Bhaktivinoda Ṭhākura solía siempre llamar a Śrīla Bābājī Mahārāja, vaiṣṇava-sārvabhauma —“el comandante en jefe de los vaiṣṇavas”.

 

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