Los Juegos del Señor Nityananda

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El Señor Nityananda ocultó Su identidad y jugó alegremente con los otros pequeños de Su edad.

Los diversos juegos que el Señor Nityananda practicaba con Sus amiguitos eran en realidad manifestaciones de los diferentes Pasatiempos del Señor Krisna.

Una vez, los niños se reunieron y formaron un consejo divino en el que alguno tomó el papel de la Madre Tierra, e hicieron una petición.

Muchos otros acompañaron a esos niños mientras iban a la ribera del Océano de Leche y ofrecían oraciones selectas al Señor Krisna.

Un cierto muchacho invisible a los demás, gritó con una fuerte voz: «Apareceré en Gokul, Mathura».

En algunas tardes, el Señor Nityananda reunía a Sus pequeños amigos y representaba el casamiento de Sri Vasudev con Devaki Devi.

Cerrando todas las puertas y ventanas del cuarto para crear un calabozo, el Señor Nityananda representaba el nacimiento del Señor Krisna, el cual ocurrió en lo profundo de la noche mientras el resto del mundo dormía.

Luego, llevaron al bebé, el Señor Krisna, a su imaginario Gokula Dham y lo intercambiaron por la bebita, Mahamaya, la potencia externa del Señor. Así, engañaron al malvado rey Kamsa.

Luego, Nityananda vistió a un jovencito como Putana e hizo que alguien subiera al regazo de ella para mamar de su pecho.

Un día, ayudado por algunos amigos construyó un sakata, una carreta de mano, con unos carrizos duros y luego lo destruyó al darle una patada.

A veces, sin que fuera visto por alguien, entraba en las casas de los lecheros de la vecindad cercana y robaba mantequilla con Sus jóvenes amigos.

Los muchachos nunca querían abandonar la compañía de Sri Nityananda ni regresar a casa. Día y noche, disfrutaban de Pasatiempos en Su trascendental asociación.

Los padres de estos jovencitos nunca amonestaron al pequeño Nityananda, sino que afectuosamente todos lo ponían en su regazo.

Todos quedaban asombrados: «Nunca vimos actividades tan maravillosas. ¿Cómo un simple niño conoce tantos Pasatiempos trascendentales de Krisna?»

Un día, Él hizo con hojas una serpiente tal como Kaliya. Él llevó a todos los muchachos para que se sumergieran en el agua.

Cuando los muchachos saltaron al agua y jugaron a que caían inconscientes, Nityananda los revivió.

Un día, fue al bosque de Talavan con Sus jóvenes amigos. Después de matar al demoníaco asno Dhenukasura, disfrutó de los frutos tala con todos Sus compañeros.

Nitai llevaría junto con Él a Sus jóvenes amigos cuando iba a pastorear las vacas y entonces representarían los Pasatiempos del Señor Krisna cuando mataba a esos demonios.

Tocando Su cuerno de búfalo todo el camino, Nitai regresaría alegremente a casa, al atardecer, junto con las vacas y Sus muchos jóvenes amigos.

Un día, todos ellos representaron el Pasatiempo del levantamiento de la Colina de Govardhan. Otro, hicieron una recreación de Vrindavan Dham y jugaron mientras se absorbían en recordar los muchos lugares y Pasatiempos de Sri Krisna.

Otro día, ellos representaron el Pasatiempo de robar las ropas de las gopis de Vraja, y en otro, fueron con las yajña-patnis, las esposas de los bráhmanas, quienes estaban ocupados en realizar sacrificios.

Un día, un niño se vistió enteramente como Narada Muni, con traje y barba, y le dio un consejo secreto a Kamsa mientras estaban sentados en un lugar apartado.

En otra ocasión, un jovencito, vestido como Akrura, representó el lila de llevarse a Krisna y a Balaram de Vrindavan a Mathura, bajo la orden del cruel rey Kamsa.

Haciendo el papel de una gopi de Vraja, Nityananda lloró amargamente en un humor de intensa separación. Sus lágrimas fluyeron como el torrencial de un río y todos los niños lo miraron con asombro.

Por la influencia de la potencia Visnu-maya, nadie podía entender la verdad acerca de Sri Nityananda. Inconscientes de Su identidad suprema, los jovencitos jugaban gozosamente con Él.

En su juego, después de que ellos hicieron una recreación de Mathura, Sri Nityananda caminó por la ciudad, junto con Sus amigos. Alguien se vistió como un jardinero y adornó a los muchachos con guirnaldas de flores.

Nitai vistió a alguien como Kubja, la mujer jorobada de Mathura, y luego llevó a cabo el Pasatiempo de ir a su casa para que le fuera untada una fragante pasta de sándalo. Luego, Él hizo un arco, lo ató con una cuerda y después fácilmente lo rompió (tal como Sri Krisna lo había hecho, para gran temor de Kamsa), en medio de la alegre bulla de Sus queridos amigos.

Actuando como Sri Krisna, Sri Nityananda prentendió matar al elefante enloquecido, Kuvalayapida, y a los dos luchadores, Chanura y Mustika, en la arena de Kamsa. Luego, Él buscó al pequeño amigo que se había vestido como Kamsa, lo arrastró por el cabello y se montó sobre él.

Después de la pretendida muerte del cruel rey Kamsa, Nitai bailó con júbilo junto con sus jóvenes amigos y todos los que estaban viendo la obra empezaron a reírse muy alegremente, con aprecio.

En esta primorosa forma, el Señor Nityananda y Sus pequeños amigos imitaron los muchos diferentes Pasatiempos trascendentales de las diversas Encarnaciones de las Divinidades Supremas, Sri Krisna y Sri Balaram.

Un día, el Señor Nityananda se convirtió en el Señor Vamana, e hizo que alguien más hiciera el papel de Bali Maharaj. Él representó el Pasatiempo del Señor Vamana cuando engaña a Bali Maharaj para quitarle su vasto reino, el cual se extendía por los tres mundos.

Alguien actuando como Sukracharya apareció en el disfraz de un anciano y le prohibió a Bali Maharaj escuchar al Señor Vamana y Su petición de tres pasos de tierra. Sin embargo, el Rey Bali satisfizo la petición del Señor Vamana y de ese modo el Rey Bali fue bendecido al recibir sobre su cabeza los pies de loto del Señor.

Un día, el Señor Nityananda se convirtió en el Señor Ramachandra y construyó un puente por encima del océano, hacia Lanka. Todos los jovencitos se vistieron como monos y formaron un ejército de monos para el Señor.

Gritando: «¡Jai Raghunath!», ellos hicieron caer unos árboles de aceite de ricino y los arrojaron al agua, de ese modo, tendieron un puente.

En otra ocasión, el Señor Nityananda hizo el papel de Laksman. Agarrando Su arco, salió impetuosamente para buscar a Sugriva.

«Oh, tú, miserable mono. Mi Señor se encuentra afligido. Si te importa tu vida, ven de inmediato. Sri Ramachandra nos espera ansiosamente en la Montaña Malyavan y tú estás aquí disfrutando en medio de mujeres».

Otro día, Él reprendió a Sri Parasuramana con creciente furia: «No se me debe culpar por esto, oh, bráhmana. Ahora, ¡huye inmediatamente!»

Sri Nityananda era extremadamente adicto a aceptar el papel de Sri Laksman y se absorbía en ello, pero los jovencitos pensaban que todo era para divertirse. Eran incapaces de entender su recóndito significado.

En otra ocasión, los jovencitos se vistieron como los famosos cinco monos: Sugriva, Hanuman, Nala, Nila y Tara, y el Señor, como Laksman, les preguntó: «¿Quiénes son ustedes? Veo que todos pertenecen a la raza de los monos, ¿por qué vagan por el bosque? Soy el sirviente de Raghunath, el Señor Ramachandra, por favor, preséntense».

Ellos contestaron: «Estamos vagando en el bosque por temor a Vali. Por favor, llévanos ante Sri Ramachandra de manera que podamos recibir el polvo de Sus pies de loto».

Después de abrazar a cada uno, Laksman los trajo ante el Señor Ramachandra, y todos ellos cayeron a los pies de loto del Señor, ofreciéndole postradas reverencias.

Un día, el Señor Nityananda representó el Pasatiempo de la muerte de Indrajit, y otro día se ensimismó en las emociones de Sri Laksman.

Después de vestir a un niño como Vibhisan, Nitai lo trajo ante el Señor Ramachandra y el Señor lo designó como el Rey de Lanka.

Un muchacho se acercó a Nitai, y dijo: «Yo soy Ravana, el Rey demonio. Arrojaré sobre Ti mi muy poderosa arma sakti-shila. Evítala, si puedes, Laksman».

Desafiando a Laksman con estas palabras, el muchacho arrojó una flor de loto a Nitai. Concentrado en el humor de lucha de Laksman, Nitai se fue de espaldas, cayendo al piso, inconsciente.

A pesar de los esfuerzos de los muchachos por despertarlo, Nitai yacía allí, sin el más leve movimiento.

El Señor yacía sin señal de conciencia en todo Su cuerpo, mientras, Sus amigos temiendo lo peor, se sentaron alrededor agarrando sus cabezas con aprensivo lamento.

La madre y el padre de Nitai fueron de prisa al lugar, y cuando ellos vieron sin vida el cuerpo de su hijo, ambos se desmayaron y cayeron al piso. Quienquiera que vio la situación quedó ciertamente consternado.

Los jovencitos describieron los detalles al anonadado gentío que se había juntado, y alguien habló, diciendo: «Creo entender la razón de la pérdida de conciencia de Nitai.

            »Hace tiempo, un gran actor representó expertamente el papel del Rey Dasaratha quien sufrió tan tremendamente y quien eventualmente murió cuando su hijo, Sri Rama, fue desterrado. En la representación, cuando el actor escuchó que Sri Rama había sido desterrado al bosque, él también abandonó su cuerpo al instante».

Escuchando esto, otra persona sugirió: «Aquí está un muchacho vestido como Hanuman; si él le da un remedio a Nitai, Nitai estará bien de nuevo».

Antes de la representación, el Señor Nityananda le había instruido a todos Sus jóvenes amigos: «Si caigo inconsciente, entonces deben rodearme y llorar.

            »Después de esperar por un momento, envíen a Hanuman por un remedio. Cuando regrese y acerque el remedio a Mi nariz, recobraré la vida».

El Señor había caído inconsciente por simplemente experimentar Su humor interno como Laksman. Naturalmente, esto había confundido a Sus ignorantes jóvenes amigos.

Los muchachos estaban conmocionados a causa del aparente estado de muerte de Nitai y ahora habían olvidado esas previas instrucciones de Nityananda. Ellos simplemente repetían: «¡Levántate, querido hermano! ¡Levántate, querido hermano!», y lloraban con fuertes voces.

Cuando los muchachos escucharon la sugerencia de esa persona, repentinamente recordaron la instrucción del Señor. El muchacho vestido como Hanuman corrió velozmente para conseguir las hierbas medicinales.

Otro jovencito, vestido como un asceta, pero quien realmente era el demoníaco tío materno de Ravana, encontró a Sri Hanuman en su camino y lo invitó a compartir con él algunas frutas y comida.

«Por favor, quédate aquí, querido Hanuman, y bendice mi humilde ermita. Me siento enormemente afortunado de poder encontrar a una personalidad como tu buena persona».

«Mi misión es urgente y delicada», contestó Hanuman. «Debo apurarme, no me puedo quedar. Debes haber escuchado que Laksman, el joven hermano del Señor Rama, yace en un estado de coma, golpeado por la poderosa arma sakti-shila de Ravana. De modo que debo correr hasta la Colina Gandhamadana para conseguir la medicina que salvará Su vida».

El asceta insistió: «Si tienes que irte, entonces, al menos toma un baño, y después de comer algo puedes continuar tu victorioso viaje».

Mediante la potencia del Señor Nityananda, Sus jóvenes amigos representaron sus papeles individuales de una manera tan elocuente que todo el gentío miraba fascinado de asombro.

Incitado por el asceta, Hanuman se dirigió al gran lago para bañarse. Un jovencito vestido como un gran cocodrilo atrapó el pie de Hanuman y lo arrastró hacia lo profundo del agua. No obstante, el poderoso Hanuman jaló el cocodrilo hasta la ribera del lago.

Hanuman enfrentó una breve pelea con el cocodrilo y tras derrotarlo, el gran Hanuman, quien es conocido como Mahavira, se dirigió hacia su destino.

Sin embargo, otro jovencito, vestido como un demonio rakshasa, atrapó a Hanuman con el intento de comérselo.

«Has matado al cocodrilo, pero ¿cómo te propones a matar alguien tan poderoso como yo? Te voy a devorar. Así que, ¿quién salvará la vida de Laksman?», rugió el rakshasa.

Sri Hanuman replicó: «Tu Ravana es un perro. Yo lo desprecio. Sería mejor que ahora huyeras lejos».

Por un rato, ellos se lanzaron insultos el uno al otro de este modo y luego agarrándose de los cabellos, empezaron una fiera lucha con los puños.

Pronto, Sri Hanuman destrozó al demonio rakshasa y continuó hacia la Colina Gandhamadana, donde entró en lo profundo del bosque.

En el bosque, algunos jovencitos vestidos como Gandharvas se abalanzaron en una decidida pelea y Sri Hanuman se vio obligado a pelear con ellos.

Después de derrotarlos, Hanuman, al fallar en localizar la especial hierba, levantó y llevó sobre su cabeza, para Laksman, toda la Colina Gandhamadana.

Otro jovencito, vestido como un médico, buscó en la Colina y encontró la hierba, la preparó y colocó la medicina bajo la nariz de Sri Laksman, mientras meditaba en Sri Ramachandra.

El Señor Nityananda, la Suprema Personalidad de Dios, recobró entonces la conciencia y se levantó, para gran alivio de Sus padres y de todos los presentes.

Sri Hadai Pandit corrió hacia Nitai y lo puso cariñosamente en su regazo. Los jóvenes amigos sintieron que su corazón se aligeraba y se llenaron de júbilo.

Todos quedaron impresionados por la representación y preguntaron: «Querido muchacho, ¿dónde aprendiste a representar todos estos Pasatiempos?»

Nitai sonrió y contestó: «Todos estos son Mis pasatiempos trascendentales».

En Sus primeros años, Sri Nityananda es un niño extremadamente bello y atractivo. Llenos de deleite al tocarlo, nadie dejaba de mimarlo en su regazo.

La gente de Radhadesh lo amaba más que a sus propios hijos. Con todo, nadie podía reconocerlo como el Señor Supremo a causa de la influencia de la potencia Visnu-maya.

De esta manera, Sri Nityananda jugaba durante Su niñez. Su única fuente de felicidad era representar los maravillosos Pasatiempos de Sri Krisna.

En la mañana, todos los jóvenes amigos de Sri Nityananda salían de prisa de sus hogares para disfrutar todo el día de Su nectárea compañía.

Ofrezco mis innumerables reverencias a los pies de todos esos jóvenes asociados del Señor Nityananda, quienes disfrutan de incontables y encantadores Pasatiempos con

El Señor Nityananda ocultó Su identidad y jugó alegremente con los otros pequeños de Su edad.

Los diversos juegos que el Señor Nityananda practicaba con Sus amiguitos eran en realidad manifestaciones de los diferentes Pasatiempos del Señor Krisna.

Una vez, los niños se reunieron y formaron un consejo divino en el que alguno tomó el papel de la Madre Tierra, e hicieron una petición.

Muchos otros acompañaron a esos niños mientras iban a la ribera del Océano de Leche y ofrecían oraciones selectas al Señor Krisna.

Un cierto muchacho invisible a los demás, gritó con una fuerte voz: «Apareceré en Gokul, Mathura».

En algunas tardes, el Señor Nityananda reunía a Sus pequeños amigos y representaba el casamiento de Sri Vasudev con Devaki Devi.

Cerrando todas las puertas y ventanas del cuarto para crear un calabozo, el Señor Nityananda representaba el nacimiento del Señor Krisna, el cual ocurrió en lo profundo de la noche mientras el resto del mundo dormía.

Luego, llevaron al bebé, el Señor Krisna, a su imaginario Gokula Dham y lo intercambiaron por la bebita, Mahamaya, la potencia externa del Señor. Así, engañaron al malvado rey Kamsa.

Luego, Nityananda vistió a un jovencito como Putana e hizo que alguien subiera al regazo de ella para mamar de su pecho.

Un día, ayudado por algunos amigos construyó un sakata, una carreta de mano, con unos carrizos duros y luego lo destruyó al darle una patada.

A veces, sin que fuera visto por alguien, entraba en las casas de los lecheros de la vecindad cercana y robaba mantequilla con Sus jóvenes amigos.

Los muchachos nunca querían abandonar la compañía de Sri Nityananda ni regresar a casa. Día y noche, disfrutaban de Pasatiempos en Su trascendental asociación.

Los padres de estos jovencitos nunca amonestaron al pequeño Nityananda, sino que afectuosamente todos lo ponían en su regazo.

Todos quedaban asombrados: «Nunca vimos actividades tan maravillosas. ¿Cómo un simple niño conoce tantos Pasatiempos trascendentales de Krisna?»

Un día, Él hizo con hojas una serpiente tal como Kaliya. Él llevó a todos los muchachos para que se sumergieran en el agua.

Cuando los muchachos saltaron al agua y jugaron a que caían inconscientes, Nityananda los revivió.

Un día, fue al bosque de Talavan con Sus jóvenes amigos. Después de matar al demoníaco asno Dhenukasura, disfrutó de los frutos tala con todos Sus compañeros.

Nitai llevaría junto con Él a Sus jóvenes amigos cuando iba a pastorear las vacas y entonces representarían los Pasatiempos del Señor Krisna cuando mataba a esos demonios.

Tocando Su cuerno de búfalo todo el camino, Nitai regresaría alegremente a casa, al atardecer, junto con las vacas y Sus muchos jóvenes amigos.

Un día, todos ellos representaron el Pasatiempo del levantamiento de la Colina de Govardhan. Otro, hicieron una recreación de Vrindavan Dham y jugaron mientras se absorbían en recordar los muchos lugares y Pasatiempos de Sri Krisna.

Otro día, ellos representaron el Pasatiempo de robar las ropas de las gopis de Vraja, y en otro, fueron con las yajña-patnis, las esposas de los bráhmanas, quienes estaban ocupados en realizar sacrificios.

Un día, un niño se vistió enteramente como Narada Muni, con traje y barba, y le dio un consejo secreto a Kamsa mientras estaban sentados en un lugar apartado.

En otra ocasión, un jovencito, vestido como Akrura, representó el lila de llevarse a Krisna y a Balaram de Vrindavan a Mathura, bajo la orden del cruel rey Kamsa.

Haciendo el papel de una gopi de Vraja, Nityananda lloró amargamente en un humor de intensa separación. Sus lágrimas fluyeron como el torrencial de un río y todos los niños lo miraron con asombro.

Por la influencia de la potencia Visnu-maya, nadie podía entender la verdad acerca de Sri Nityananda. Inconscientes de Su identidad suprema, los jovencitos jugaban gozosamente con Él.

En su juego, después de que ellos hicieron una recreación de Mathura, Sri Nityananda caminó por la ciudad, junto con Sus amigos. Alguien se vistió como un jardinero y adornó a los muchachos con guirnaldas de flores.

Nitai vistió a alguien como Kubja, la mujer jorobada de Mathura, y luego llevó a cabo el Pasatiempo de ir a su casa para que le fuera untada una fragante pasta de sándalo. Luego, Él hizo un arco, lo ató con una cuerda y después fácilmente lo rompió (tal como Sri Krisna lo había hecho, para gran temor de Kamsa), en medio de la alegre bulla de Sus queridos amigos.

Actuando como Sri Krisna, Sri Nityananda prentendió matar al elefante enloquecido, Kuvalayapida, y a los dos luchadores, Chanura y Mustika, en la arena de Kamsa. Luego, Él buscó al pequeño amigo que se había vestido como Kamsa, lo arrastró por el cabello y se montó sobre él.

Después de la pretendida muerte del cruel rey Kamsa, Nitai bailó con júbilo junto con sus jóvenes amigos y todos los que estaban viendo la obra empezaron a reírse muy alegremente, con aprecio.

En esta primorosa forma, el Señor Nityananda y Sus pequeños amigos imitaron los muchos diferentes Pasatiempos trascendentales de las diversas Encarnaciones de las Divinidades Supremas, Sri Krisna y Sri Balaram.

Un día, el Señor Nityananda se convirtió en el Señor Vamana, e hizo que alguien más hiciera el papel de Bali Maharaj. Él representó el Pasatiempo del Señor Vamana cuando engaña a Bali Maharaj para quitarle su vasto reino, el cual se extendía por los tres mundos.

Alguien actuando como Sukracharya apareció en el disfraz de un anciano y le prohibió a Bali Maharaj escuchar al Señor Vamana y Su petición de tres pasos de tierra. Sin embargo, el Rey Bali satisfizo la petición del Señor Vamana y de ese modo el Rey Bali fue bendecido al recibir sobre su cabeza los pies de loto del Señor.

Un día, el Señor Nityananda se convirtió en el Señor Ramachandra y construyó un puente por encima del océano, hacia Lanka. Todos los jovencitos se vistieron como monos y formaron un ejército de monos para el Señor.

Gritando: «¡Jai Raghunath!», ellos hicieron caer unos árboles de aceite de ricino y los arrojaron al agua, de ese modo, tendieron un puente.

En otra ocasión, el Señor Nityananda hizo el papel de Laksman. Agarrando Su arco, salió impetuosamente para buscar a Sugriva.

«Oh, tú, miserable mono. Mi Señor se encuentra afligido. Si te importa tu vida, ven de inmediato. Sri Ramachandra nos espera ansiosamente en la Montaña Malyavan y tú estás aquí disfrutando en medio de mujeres».

Otro día, Él reprendió a Sri Parasuramana con creciente furia: «No se me debe culpar por esto, oh, bráhmana. Ahora, ¡huye inmediatamente!»

Sri Nityananda era extremadamente adicto a aceptar el papel de Sri Laksman y se absorbía en ello, pero los jovencitos pensaban que todo era para divertirse. Eran incapaces de entender su recóndito significado.

En otra ocasión, los jovencitos se vistieron como los famosos cinco monos: Sugriva, Hanuman, Nala, Nila y Tara, y el Señor, como Laksman, les preguntó: «¿Quiénes son ustedes? Veo que todos pertenecen a la raza de los monos, ¿por qué vagan por el bosque? Soy el sirviente de Raghunath, el Señor Ramachandra, por favor, preséntense».

Ellos contestaron: «Estamos vagando en el bosque por temor a Vali. Por favor, llévanos ante Sri Ramachandra de manera que podamos recibir el polvo de Sus pies de loto».

Después de abrazar a cada uno, Laksman los trajo ante el Señor Ramachandra, y todos ellos cayeron a los pies de loto del Señor, ofreciéndole postradas reverencias.

Un día, el Señor Nityananda representó el Pasatiempo de la muerte de Indrajit, y otro día se ensimismó en las emociones de Sri Laksman.

Después de vestir a un niño como Vibhisan, Nitai lo trajo ante el Señor Ramachandra y el Señor lo designó como el Rey de Lanka.

Un muchacho se acercó a Nitai, y dijo: «Yo soy Ravana, el Rey demonio. Arrojaré sobre Ti mi muy poderosa arma sakti-shila. Evítala, si puedes, Laksman».

Desafiando a Laksman con estas palabras, el muchacho arrojó una flor de loto a Nitai. Concentrado en el humor de lucha de Laksman, Nitai se fue de espaldas, cayendo al piso, inconsciente.

A pesar de los esfuerzos de los muchachos por despertarlo, Nitai yacía allí, sin el más leve movimiento.

El Señor yacía sin señal de conciencia en todo Su cuerpo, mientras, Sus amigos temiendo lo peor, se sentaron alrededor agarrando sus cabezas con aprensivo lamento.

La madre y el padre de Nitai fueron de prisa al lugar, y cuando ellos vieron sin vida el cuerpo de su hijo, ambos se desmayaron y cayeron al piso. Quienquiera que vio la situación quedó ciertamente consternado.

Los jovencitos describieron los detalles al anonadado gentío que se había juntado, y alguien habló, diciendo: «Creo entender la razón de la pérdida de conciencia de Nitai.

            »Hace tiempo, un gran actor representó expertamente el papel del Rey Dasaratha quien sufrió tan tremendamente y quien eventualmente murió cuando su hijo, Sri Rama, fue desterrado. En la representación, cuando el actor escuchó que Sri Rama había sido desterrado al bosque, él también abandonó su cuerpo al instante».

Escuchando esto, otra persona sugirió: «Aquí está un muchacho vestido como Hanuman; si él le da un remedio a Nitai, Nitai estará bien de nuevo».

Antes de la representación, el Señor Nityananda le había instruido a todos Sus jóvenes amigos: «Si caigo inconsciente, entonces deben rodearme y llorar.

            »Después de esperar por un momento, envíen a Hanuman por un remedio. Cuando regrese y acerque el remedio a Mi nariz, recobraré la vida».

El Señor había caído inconsciente por simplemente experimentar Su humor interno como Laksman. Naturalmente, esto había confundido a Sus ignorantes jóvenes amigos.

Los muchachos estaban conmocionados a causa del aparente estado de muerte de Nitai y ahora habían olvidado esas previas instrucciones de Nityananda. Ellos simplemente repetían: «¡Levántate, querido hermano! ¡Levántate, querido hermano!», y lloraban con fuertes voces.

Cuando los muchachos escucharon la sugerencia de esa persona, repentinamente recordaron la instrucción del Señor. El muchacho vestido como Hanuman corrió velozmente para conseguir las hierbas medicinales.

Otro jovencito, vestido como un asceta, pero quien realmente era el demoníaco tío materno de Ravana, encontró a Sri Hanuman en su camino y lo invitó a compartir con él algunas frutas y comida.

«Por favor, quédate aquí, querido Hanuman, y bendice mi humilde ermita. Me siento enormemente afortunado de poder encontrar a una personalidad como tu buena persona».

«Mi misión es urgente y delicada», contestó Hanuman. «Debo apurarme, no me puedo quedar. Debes haber escuchado que Laksman, el joven hermano del Señor Rama, yace en un estado de coma, golpeado por la poderosa arma sakti-shila de Ravana. De modo que debo correr hasta la Colina Gandhamadana para conseguir la medicina que salvará Su vida».

El asceta insistió: «Si tienes que irte, entonces, al menos toma un baño, y después de comer algo puedes continuar tu victorioso viaje».

Mediante la potencia del Señor Nityananda, Sus jóvenes amigos representaron sus papeles individuales de una manera tan elocuente que todo el gentío miraba fascinado de asombro.

Incitado por el asceta, Hanuman se dirigió al gran lago para bañarse. Un jovencito vestido como un gran cocodrilo atrapó el pie de Hanuman y lo arrastró hacia lo profundo del agua. No obstante, el poderoso Hanuman jaló el cocodrilo hasta la ribera del lago.

Hanuman enfrentó una breve pelea con el cocodrilo y tras derrotarlo, el gran Hanuman, quien es conocido como Mahavira, se dirigió hacia su destino.

Sin embargo, otro jovencito, vestido como un demonio rakshasa, atrapó a Hanuman con el intento de comérselo.

«Has matado al cocodrilo, pero ¿cómo te propones a matar alguien tan poderoso como yo? Te voy a devorar. Así que, ¿quién salvará la vida de Laksman?», rugió el rakshasa.

Sri Hanuman replicó: «Tu Ravana es un perro. Yo lo desprecio. Sería mejor que ahora huyeras lejos».

Por un rato, ellos se lanzaron insultos el uno al otro de este modo y luego agarrándose de los cabellos, empezaron una fiera lucha con los puños.

Pronto, Sri Hanuman destrozó al demonio rakshasa y continuó hacia la Colina Gandhamadana, donde entró en lo profundo del bosque.

En el bosque, algunos jovencitos vestidos como Gandharvas se abalanzaron en una decidida pelea y Sri Hanuman se vio obligado a pelear con ellos.

Después de derrotarlos, Hanuman, al fallar en localizar la especial hierba, levantó y llevó sobre su cabeza, para Laksman, toda la Colina Gandhamadana.

Otro jovencito, vestido como un médico, buscó en la Colina y encontró la hierba, la preparó y colocó la medicina bajo la nariz de Sri Laksman, mientras meditaba en Sri Ramachandra.

El Señor Nityananda, la Suprema Personalidad de Dios, recobró entonces la conciencia y se levantó, para gran alivio de Sus padres y de todos los presentes.

Sri Hadai Pandit corrió hacia Nitai y lo puso cariñosamente en su regazo. Los jóvenes amigos sintieron que su corazón se aligeraba y se llenaron de júbilo.

Todos quedaron impresionados por la representación y preguntaron: «Querido muchacho, ¿dónde aprendiste a representar todos estos Pasatiempos?»

Nitai sonrió y contestó: «Todos estos son Mis pasatiempos trascendentales».

En Sus primeros años, Sri Nityananda es un niño extremadamente bello y atractivo. Llenos de deleite al tocarlo, nadie dejaba de mimarlo en su regazo.

La gente de Radhadesh lo amaba más que a sus propios hijos. Con todo, nadie podía reconocerlo como el Señor Supremo a causa de la influencia de la potencia Visnu-maya.

De esta manera, Sri Nityananda jugaba durante Su niñez. Su única fuente de felicidad era representar los maravillosos Pasatiempos de Sri Krisna.

En la mañana, todos los jóvenes amigos de Sri Nityananda salían de prisa de sus hogares para disfrutar todo el día de Su nectárea compañía.

Ofrezco mis innumerables reverencias a los pies de todos esos jóvenes asociados del Señor Nityananda, quienes disfrutan de incontables y encantadores Pasatiempos con Él.

 

Adi – Khanda

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