Karma y consumo de carne en la literatura Védica

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Sri Nandanandana

Muchas veces, parece haber una confusión o falta de claridad acerca del tópico de si el camino védico permite o condena el consumo de carne. Frecuentemente, escucho a los hindúes y seguidores del camino védico explicar que no hay problema en consumir carne y que los sastras védicos no condenan tal acción. Hoy la situación es peor, pues comer carne significa abastecer a toda la industria de la carne, que mata sistemáticamente a miles de animales cada día. Sin embargo, si investigamos los textos védicos, encontraremos numerosas referencias, en varias porciones de la literatura védica, que explican claramente los peligros kármicos de comer carne y matar animales de forma innecesaria. Estas referencias indican que debe abandonarse el consumo de carne para poder progresar espiritual e incluso materialmente.

Referencias védicas contra el consumo de carne y la matanza de animales

Para comenzar nuestra investigación, el Manu-samhita dice de manera lógica y clara que “es imposible obtener carne sin herir a otras criaturas vivas, y herir a otros seres conscientes es perjudicial para obtener bienaventuranza celeste. Por lo tanto, que se evite el consumo de carne. Habiendo considerado bien el origen repulsivo de la carne y la crueldad que conlleva prender y matar a los seres corpóreos, que se evite completamente el consumo de carne”. (Manu-samhita5.48-49)

Aún así, la persona que come la carne del animal muerto no es la única que se enreda, si no que hay consecuencias para todos los que ayudan en este proceso. “Aquel que permite la matanza de un animal, aquel que lo corta, aquel que lo mata, aquel que compra o vende carne, aquel que la cocina, aquel que la sirve y aquel que la come, deben considerarse matadores del animal. No existe pecado mayor que aquel que, en lugar de intentar crecer adorando a los dioses y a los antepasados, lo hace a través de la carne de otros seres”. (Manu-samhita 5.51-52)

A medida que estudiamos el Manu-samhita, encontramos avisos más serios como este: “Si alguien tiene un deseo fuerte de comer carne, puede hacer un animal de gui o de harina y comérselo, pero jamás debe buscar la muerte de un animal sin un motivo legítimo. La persona experimentará tantas muertes violentas en sus futuros nacimientos cuantos pelos tenga el animal”. (Manu-samhita 5.37-38)

La única circunstancia en la que es necesario matar animales para el consumo es cuando hay alguna emergencia, como cuando no hay nada más que comer. Por el contrario, cuando hay granos, hojas, frutas y alimentos similares disponibles para consumir, lo único que motiva a la humanidad a matar a otros seres para satisfacer su propia lengua degustando la sangre y la carne, o para enriquecerse participando en la distribución o elaboración de la carne, son sus deseos egoístas. Semejantes actos violentos crean reacciones contrarias a la satisfacción. Por ese motivo hay tantos avisos. “Aquel que lastima animales inofensivos con el deseo de satisfacerse a si mismo, nunca encuentra la felicidad en esta vida o en la próxima”. (Manu-samhita 5.45)

En la misma obra se revela un significado esotérico de la palabra “carne”: “Él me [mam sah] devorará en el próximo mundo, aquel cuya carne yo coma en esta vida”; los sabios declaran que ese es el verdadero significado de la palabra “carne” [mam sah]”. (Manu-samhita 5.54-55)

También se menciona que se pueden obtener beneficios por el simple acto de no comer innecesariamente los cuerpos de otras criaturas: “Aquel que no busca causar los sufrimientos de la prisión y la muerte a otras criaturas vivas, y en lugar de eso busca el bien para todos, obtiene bienaventuranza interminable. Aquel que no hace el mal a ninguna criatura obtiene sin esfuerzo aquello en lo que piensa, aquello con lo que se compromete y aquello en lo que fija su mente”. (Manu-samhita 5.46-47)

También dice: “Por no matar a ningún ser vivo, la persona se vuelve apta a la salvación”.(Manu-samhita 6.60)

Textos más antiguos como el Rig-veda (10.87.16), también proclaman la necesidad de abandonar el consumo de animales maltratados. “Oh, rey, Su Majestad no debe dudar en decapitar a la persona que no desista en su conducta de comer carne humana, carne de caballos o carne de otro animal”.

También hay referencias en el Mahabharata sobre el consumo de carne. “Aquel que desea aumentar su propia carne a través del consumo de la carne de otras criaturas vivas, sufrirá en cualquiera que sea la especie en la que nazca en su próxima vida”. (Mahabharata, Anu. 115.47)

“Aquel que compra carne comete violencia a través de su riqueza, aquel que come carne comete violencia al saborear la carne, y aquel que mata comete violencia por el hecho de atar al animal y matarlo. Así pues, hay tres formas de matar. Aquel que transporta carne o la envía, aquel que corta los miembros de un animal y aquel que compra, vende, cocina o come carne, todos ellos deben considerarse comedores de carne”. (Mahabharata, Anu. 115.40) Todas esas personas sufrirán las mismas reacciones cármicas por participar de la muerte a través de la distribución, consumo, etc., reacciones que se explicar a continuación.

“Los pecados que se generan por la violencia acortan la vida del perpetrador. Por lo tanto, incluso aquellos que están ansiosos por su bienestar personal deben abstenerse del consumo de carne”. (Mahabharata, Anu. 115.33)

La reacción pecaminosa de la persona que participa de alguna forma en la matanza de animales es seria. Efectivamente, la Biblia compara el maltrato a las vacas con el asesinato de un hombre. “Quien mata a un buey es como si matara a un hombre”. (Isaías 66.3) En el Sri Chaitanya-charitamrta (Adi-lila, 17.166) se explica que “aquel que mata una vaca está condenado a pudrirse en una vida infernal por tantos miles de años como pelos tiene el cuerpo de esa vaca”. Por lo tanto, el que sea inteligente intentará evitar ese destino.

“Quien ignora el verdadero dharma se considera a si mismo virtuoso a pesar de ser perverso, y arrogante a pesar de matar animales sin cualquier remordimiento o miedo por el castigo. En las próximas vidas, esas personas pecaminosas serán comidas por las mismas criaturas que mataron en este mundo”. (Bhagavata Purana11.5.14)

El consumo de carne y la matanza de animales también perturba o ignora la doctrina de ahimsa, o “no violencia”. No es posible matar animales para satisfacer la lengua sin ser violento. El Padma Purana (1.31.27) simplemente dice que “ahimsa es el deber más elevado”. Ahimsa se explica directamente en los Yoga-sutras (2.30), donde Patanjali declara: “La falta de sentimientos negativos hacia cualquier ser vivo, de todas las maneras posibles y todo el tiempo, se llama ahimsa, y debe ser la meta deseada para todos los buscadores”. En la escritura budista Mahaparinirvana-sutra se dice que “el consumo de carne extingue la semilla de la gran compasión”.

Uno de los principios que tiene que seguir la persona en  sus esfuerzos para no obtener mal karma y avanzar espiritualmente es ser misericordiosa, lo que se basa en ahimsa. Misericordia es más que ser bueno. Misericordia es ser amable con todas las entidades vivas, o sea, no sólo con los seres humanos si no también con los animales, insectos y así por delante. Por lo tanto, para desarrollar y mantener la cualidad de misericordia, se tiene que seguir el principio de no comer carne, que incluye no comer carne de aves, animales terrestres, peces, huevos e insectos. Así, el que se toma en serio el camino espiritual, permanece libre de muchísimas reacciones kármicas prescindibles. Karma significa que para cada acción hay una reacción igual y contraria. Matar a un animal para comer es, sin duda alguna, un acto de violencia que crea una reacción negativa en la atmósfera, y que regresa con más violencia. De esa forma vuelven como aflicciones en la vida, las cuales tenemos que vivir en el futuro.

Comer carne es la forma más grosera de la ignorancia espiritual. Matar a otras entidades vivas para el placer de la lengua es una actividad cruel y egoísta que requiere que la persona sea prácticamente ciega ante la realidad espiritual de que, dentro del cuerpo, hay un alma igual a la suya, una parte integrante del Alma Suprema. También hace con que el corazón de la persona permanezca duro e insensible al bienestar y a los sentimientos ajenos.

A partir de esta breve presentación, no debe haber dudas de que el sashtra védico recomienda que se abandone ese consumo de carne, basado en el egoísmo, en el caso de que haya alguna preocupación con los demás seres vivos, con la propia existencia futura, o por obtener algún mérito espiritual.

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