Cómo comer en Bhakti-Yoga

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Ravindra Svarupa Dasa

El servicio devocional, o bhakti-yoga, no es como una religión o proceso yóguico en el que la persona se ocupa a tiempo parcial durante una hora por la mañana o sólo los domingos. En realidad, es la actividad natural del alma y tiene que ver con toda la esfera de la vida. Hay una manera de hacer cada cosa siendo consciente de Krishna. Comer es la actividad más básica e importante de todas, y este artículo discute la manera consciente de Krishna de comer.

La conciencia de Krishna es la energía original del alma espiritual eterna. El servicio devocional, o bhakti-yoga, no es como una religión o proceso yóguico en el que la persona se ocupa a tiempo parcial durante una hora por la mañana o sólo los domingos. En realidad, es la actividad natural del alma y tiene que ver con toda la esfera de la vida. Hay una manera de hacer cada cosa siendo consciente de Krishna: una manera de comer y dormir, una manera de tener relaciones sexuales y defenderse, una manera de trabajar y realizar negocios y actividades agrícolas, una manera de administrar y gobernar, y una manera de proceder en el trabajo intelectual. Hay una manera de ser estudiante, jefe de familia, jubilado o renunciado siendo consciente de Krishna. En cada actividad, en cada condición y clase de vida, podemos aplicar la consciencia trascendental de Krishna. Comer es la actividad más básica e importante de todas, y este artículo discute la manera de comer consciente de Krishna.

Eres lo que comes

La comida es tan importante que las jerarquías de seres humanos y animales se pueden calcular según su proceso de alimentación. Por ejemplo, en la sociedad humana los comedores de perros se consideran los más bajos, y entre los animales, los comedores de excrementos se consideran igualmente los más bajos. En efecto, George Bernard Shaw escribió un libro llamado Eres lo que comes. El proceso de alimentación es importante, porque si alguien come un gato o un perro, se volverá un gato o un perro incluso en esta vida.

En el Bhagavad-gita se discute la comida en relación con las modalidades de la naturaleza material. Se dice que la naturaleza material se compone de tres modalidades (gunas), a saber, bondad, pasión e ignorancia, y cuando la entidad viva, o el alma espiritual, entra en contacto con la naturaleza material, esa partícula consciente es influenciada por estas tres modalidades.

La modalidad de la bondad es más pura que las otras, y alguien en bondad desarrolla conocimiento y es influenciada por la felicidad. La modalidad de la pasión nace de los deseos ilimitados, y la persona en pasión está condicionada a los frutos de sus acciones. La persona en ignorancia se caracteriza por tener sueño y melancolía, y está influenciada por la locura.

En el capítulo diecisiete del Bhagavad-gita, Krishna explica a Arjuna que las personas están situadas en diferentes modalidades y se sienten atraídas a diferentes tipos de alimentos. El Señor Supremo dice: “Las comidas que les gustan a aquellos que están en el plano de la modalidad de la bondad, aumentan la duración de la vida, purifican la existencia de uno, y dan fuerza, salud, felicidad y satisfacción. Esas comidas son jugosas, grasosas, sanas y agradables al corazón. Las comidas que son demasiado amargas, demasiado agrias, saladas, calientes, picantes, secas y que queman, les gustan a aquellos que están en el plano de la modalidad de la pasión. Esas comidas causan aflicción, sufrimiento y enfermedades. La comida que se prepara más de tres horas antes de ser ingerida, la comida desabrida, descompuesta y podrida, y la comida hecha de sobras y cosas impuras, les gustan a aquellos que están en el plano de la modalidad de la oscuridad”. (Bhagavad-gita 17.8-10)

De esta manera, la persona come según su condición. Tanto si se encuentra en bondad, pasión o ignorancia, sigue atado por las cuerdas de la naturaleza material. Tal vez la persona evite cosas intocables, como la carne o las bebidas alcohólicas, y sólo coma productos lácteos, azúcar, arroz, trigo, frutas, legumbres, verduas y otros alimentos que prefieren las personas situadas en la bondad. Tal vez obtenga la grasa animal a partir de la leche de vaca, y las proteínas del maní, el trigo integral, la lenteja partida, etc., evitando la práctica inhumana de matar animales. No obstante, continuará inmerso en la energía material y seguirá atado por las reacciones del karma. El vegetarianismo no es suficiente. Es necesario trascender las modalidades de la naturaleza material incluso en la alimentación: “Cuando el ser encarnado es capaz de trascender estas tres modalidades asociadas con el cuerpo material, puede liberarse del nacimiento, la muerte, la vejez y sus aflicciones, y puede disfrutar de néctar incluso en esta vida”. (Bhagavad-gita 14.20)

Actuar sin actuar

Krishna señala: “Nadie puede dejar de hacer algo, ni siquiera por un momento” (Bhagavad-gita3.5). La persona tiene que actuar porque la fuerza viviente es naturalmente activa. Sin embargo, para un ser vivo dentro de un cuerpo, cada acción produce una reacción, buena o mala, que lo ata a este mundo material. Esto se llama karma. Pero, ¿cómo podemos parar de actuar? Si queremos comer, tenemos que actuar, y comer es una de las necesidades de la vida; si dejamos de comer, nos morimos. No obstante, cuando comemos alimentos preparados para satisfacer nuestra hambre, cada bocado que llevamos a nuestra boca profundiza más nuestro compromiso con las complejidades de la naturaleza material. El karma está ahí.

Este es el dilema de todas las almas condicionadas: cómo actuar sin enredarse. Es el mismo dilema que dejó perplejo a Arjuna en el campo de batalla de Kuruksetra.  Arjuna no tenía ninguna posibilidad de evitar la batalla, pero Krishna le instruyó cómo luchar. La Suprema Personalidad de Dios dijo: “Todo lo que hagas, todo lo que comas, todo lo que ofrezcas o regales, y todas las austeridades que realices, hazlo, ¡oh, hijo de Kunti!, como una ofrenda a Mí. De ese modo te librarás del cautiverio del trabajo y sus resultados auspiciosos y desfavorables. Con la mente fija en Mí y siguiendo ese principio de renunciación, te liberarás y vendrás a Mí”. (Bhagavad-gita 9.27-28)

Esta es la solución que ofrece el Señor Supremo ante el dilema de todas las almas condicionadas. Cuando realizamos todas nuestras acciones para Krishna y no para nosotros mismos, estas acciones no producen karma. La persona no debe desear u odiar los frutos de las actividades, si no que simplemente debe realizar todo para complacer a Krishna, y de esta forma, su conciencia permanecerá estable y fija en el Supremo, aunque sus actividades parezcan ordinarias.

Con amor y devoción

Krishna quiere que lo que comamos primero se lo ofrezcamos en sacrificio. Él dice: “Los devotos del Señor se liberan de toda clase de pecados, porque ingieren comida que primero se ha ofrecido en sacrificio. Los demás, que preparan comidas sólo para el disfrute personal de los sentidos, en verdad comen únicamente pecados”. (Bhagavad-gita 3.13)

La persona en conciencia de Krishna siempre se ve a sí mismo como un siervo del disfrutador supremo. Su meditación en Krishna nunca se interrumpe y es estable, y no necesita descender al nivel de la gratificación de los sentidos materiales para comer. Cuando está en la cocina, piensa en Krishna y prepara platos sabrosos para Él. Esta persona no disfruta del alimento mientras lo prepara y tampoco lo prueba, ni siquiera para ajustar los condimentos. Krishna es el primero en disfrutar. De esta forma, ofrece la preparación a Krishna con amor y devoción, y pronuncia oraciones agradables a Krishna, el receptáculo de todo el placer, pidiéndole que por favor acepte su ofrenda. Krishna dice: “Si alguien Me ofrece con amor y devoción una hoja, una flor, una fruta o agua, Yo la aceptaré”. (Bhagavad-gita 9.26)

Dios no está hambriento y viene a mendigar nuestra comida. No. Krishna es autosatisfecho, y todo lo que le ofrecemos es Suyo. Sin embargo, Él quiere ser recíproco e intercambiar sentimientos. Él no pide un banquete opulento, si no agua, una hoja o una fruta, algo que cualquier persona puede conseguirle. Él no dice que acepta carne, perscado o huevo, y la persona que esté interesada en complacerle no le ofrecerá estas cosas. Sólo se deben ofrecer platos vegetarianos preparados con amor y devoción, y Krishna los aceptará.

¿Dios come?

Uno podría pensar: “Está bien, todo esto suena muy interesante, pero falta un detalle. Ustedes suponen que Dios come, pero si Dios es espiritual y no material, como nosotros, ¿por qué come?”. Esta pregunta es genial. Sin duda, Krishna es espiritual. Sin embargo, debemos entender lo que significa esto. Si intentamos clasificar a Dios a través de nuestra inteligencia, podemos llegar a la siguiente consclusión: “Lo espiritual es lo opuesto de lo material; como tenemos cuerpos materiales que nos limitan y Dios es espiritual, Él está libre de las limitaciones del cuerpo. Como yo tengo manos y pies, Dios no puede tener manos y pies; yo tengo ojos, oídos, nariz y una lengua, pero seguro que Dios no tiene ojos, oídos, nariz, lengua, etc.”. Casi todos especulan de esta forma, y esta es la razón por la que muchas personas han concluido que Dios no tiene forma o es vacío. De esta forma, la idea de que Dios coma es difícil de entender.

Pero antes que nada, debemos considerar el valor de ese proceso especulativo. Dado que estamos limitados por nuestros cuerpos materiales, no podemos saber acerca de un área que está mucho más allá de nuestros sentidos a través de la especulación. Puesto que estamos encerrados en estas formas materiales, estamos condicionados por los sentidos defectuosos, una tendencia a equivocarnos, una predisposición a engañarnos y una tendencia a engañar. Con esos efectos, difícilmente podemos determinar quién es Dios. A no ser que encontremos una autoridad que pueda darnos información definitiva acerca de Dios, no podemos saber nada acerca de Él. Todo lo que tenemos son ideas vagas y negativas. Como necesitamos ayuda, el propio Krishna presentó el conocimiento positivo sobre Sí mismo a sus discípulos, como Brahma y Arjuna, y se aseguró que este conocimiento fuera transmitido a través de una cadena ininterrpumida de autoridades espirituales perfectas. En el Bhagavad-gita podemos leer que Krishna le dice a Arjuna: “Soy innaciente y Mi cuerpo trascendental nunca se deteriora”. (Bhagavad-gita 4.6). Él también declara que la forma que exhibió hace 5000 años en este planeta Tierra es Su forma original y trascendental, y no una forma asumida, como la nuestra. Krishna no se materializa; Él no es una partícula espiritual cubierta por un cuerpo material. Él es Su propia forma forma espiritual, eterna y siempre joven.

Así, según la información que brinda la cadena de autoridad espiritual, Dios posee todos los sentidos (visión, tacto, paladar, olfato, etc.). Sin embargo, Sus sentidos son espirituales. Si pensamos en esto, podemos entender que esta enseñanza tiene más sentido que nuestra conclusión impersonal.

Krishna es la Verdad Absoluta. Esto significa que Él es el origen o la fuente de todo. Todo lo que sentimos, sea espiritual o material, emana de Él. Por lo tanto, nuestra mente, nuestros sentidos y nuestra inteligencia son creaciones de la Verdad Absoluta, y esto significa que la Verdad Absoluta no carece de mente, sentidos o inteligencia. Él no es impersonal. Si Él no tuviera sentidos o inteligencia, sería inferior a Su propia creación. La palabra “crear” indica que Él posee inteligencia trascendental. Como Krishna es una persona, nosotros somos personas. Cuando un padre tiene un hijo, este hijo posee manos y piernas como su padre. Al igual que su padre, el hijo también tiene sentidos. Por consiguiente, algunas veces se dice que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios. Nosotros tenemos sentidos porque Krishna, el Padre Original, tiene sentidos.

No obstante, aunque los sentidos de Krishna son espirituales, éstos no son limitados como los nuestros. En nuestro cuerpo material, cada sentido sólo puede realizar su función, mientras que en la figura trascendental de Krishna, cada miembro posee la capacidad de ejecutar todas las funciones de los otros órganos. Cada sentido puede realizar la función del resto. Esto significa que Él puede caminar con Sus manos, ver con Sus piernas o comer con Sus ojos. En el Bhagavad-gita, Krishna dice que Él generó todas las entidades vivas en el vientre de la naturaleza material con Su mirada. Esta es la cualidad de la forma espiritual del Señor. Por lo tanto, cuando ofrecemos comida al Señor y Él escucha nuestras oraciones y ve el alimento en el altar, el hecho de que lo mire y nos escuche equivale a que lo coma y lo disfrute. Y es así como Krishna acepta nuestra ofrenda y se la come.

Eres lo que comes (otra vez)

Los remanentes de la comida que ofrecemos a Krishna se llaman prasadaPrasada significa “misericordia”. Krishna acepta la ofrenda de alimentos y se lo devuelve a Su devoto como Su misericordia, porque el propio Krishna toma el alimento que se le ha ofrecido. Como el alimento ha entrado en contacto con Krishna, se espiritualiza. Este alimento es trascendental y está completamente libre del contacto con las modalidades de la bondad, la pasión y la oscuridad. Prasada es alimento libre de karma, y cualquier persona que tome el prasada de Krishna avanza en la vida espiritual. Una persona puede intentar alcanzar al Supremo a través de la especulación mental, practicando la respiración, etc., pero no hay nada más magnífico y más fácil que alcanzar el destino comiendo.

Como el alimento que se ofrece a Krishna se prepara con amor y devoción para la Suprema Personalidad de Dios, y luego se acepta como Su misericordia, el karmano se adhiere al alimento, porque no ha habido gratificación de los sentidos o deseo material. Una persona que prepara, ofrece y come el prasada de Krishna, permanece fijo en la posición trascendental, absorto en el Brahman, espíritu, y libre de la ilusión de las modalidades de la naturaleza. Comer de esa manera es la verdadera realización del yoga: “Se dice que una persona está elevada en el yoga, cuando, habiendo renunciado a todos los deseos materiales, ni actúa para complacer los sentidos, ni se ocupa en actividades fruitivas”.  (Bhagavad-gita 6.4)

La renuncia es algo esencial para cualquier persona que quiera dedicarse seriamente al progreso espiritual. Si alguien afirma que practica yoga o crecimiento espiritual, pero no se ocupa firmemente de renunciar a las actividades fruitivas y la gratificación sensorial, es un engañador o está siendo engañado por un engañador. Es necesario impedir que los sentidos se ocupen en actividades materiales para disfrutar los sentidos, y esto lo enseñan todas las autoridades, incluyendo a Sri Krishna, Buddha, Jesucristo, Sripa Shankaracharya, etc.

Muchísimos años atrás, un gran devoto llamado Dhruva Maharaja practicó un yogamuy severo para poder entender a Dios en seis meses. Primero comenzó comiendo frutas y bayas cada tres días, y al segundo mes sólo comía hierba y hojas secas cada seis días. De esa forma, progresó y acabó tomando un poco de agua cada seis días, hasta que al final sólo respiraba un poco de aire cada doce días. Fue así que Dhruva Maharaja renunció a la gratificación de sus sentidos y conoció a Dios. En esta era nos es imposible practicar estas actividades tan severas para controlar los sentidos. Nadie puede hacerlo. Por eso, Krishna no dice: “No comas”, si no que dice: “Come mi prasada”. Comamos prasada  suntuosamente y de esa forma, renunciemos a la gratificación de los sentidos y las actividades fruitivas.

Cualquier persona puede preparar, ofrecer y comer el prasada de Krishna incluso en su casa. Esta actividad maravillosa es muy simple. Es la perfección de la alimentación y “es eterna y se practica con alegría”.

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